Bogotá, 7 de Octubre de 2006.

Apreciado Amigo.

Hola mi hermano, te cuento que estuve muy contento escuchando ayer viernes, en un conversatorio en la Secretaría de Educación Distrital a 4 Equipos de Investigación Ondas. Créeme que he visto en sus lenguas y en su corazones una onda que se expande, cierto hormigueo efervescente. Querido amigo, la sensación que se agitó al punto de desprenderse e ir a tomar lugar o a proseguir el movimiento en esta carta, es algo que vengo rumiando con entusiasmo hace unos meses. Esto alude a que los conocimientos pueden vibrar, pueden incitar los pensamientos y la imaginación de los niños y jóvenes. No se que pienses, pero a mí me condujo a vibrar por unos instantes como si de un concierto de nuestro artista preferido se tratara. Esto es algo, creo yo, que se va perdiendo en los adultos por otra serie de afanes y rutinas que no llevan sino al ocaso de las potencias del crear. Hoy se volvieron a situar algunas intuiciones que hace un tiempo te vengo compartiendo y creo que tu las puedes entrever en lo que te estoy contando. El acento lo coloco, de una manera bastante rápida, en lo que escuché, en la relaciones que se generan, íntimas y delicadas, entre la experiencia y sus lenguajes.

Imagínate Cristian que fue con tanta tranquilidad con la que asumieron la conversación, que conmovieron a más de un maestro, los efectos en el escenario fueron múltiples. Por lo menos a mí, que después intervenía, me dejaron sin palabras, remitiéndome a replantear lo que les quería compartir, pero al tiempo lograron exhortarme y dotarme de esperanza y de un cálido aliento; creo que lo que sentí fue como una brisita en medio de tanta aridez intelectual, ante tanta inmunidad investigativa.

Pensé en algún momento, en la metáfora de Ondas, que como te señalaba la última vez que nos encontramos, puede ser la oportunidad para vivir otras experiencias sensibles que abran nuevos modos de habitar alegremente el mundo que nos rodea y que permanentemente nos está interrogando.
La disposición ligera con que les sentí narrar sus trayectos, sus experiencias, muestran el grado de implicación con sus búsquedas. Se desprende de aquí algo valioso para todo investigador en formación; esta es la ética, la sinceridad con lo que se indaga y también el privilegio de la pregunta como deseo del pensamiento.

Insistí cuando expuse, después de haber conversado con una maestra sobre cómo orientar "su proyecto", que si las preguntas no son formuladas por los niños, se corre el riesgo de seguir en la lógica de las tareas y los trabajos que no motivan la singularidad de los niños, dado que son meras prescripciones y a veces meros contenido sin carne, sabor y liga vital. He creído últimamente que el saber y el sabor tienen una relación bastante próxima, que posiblemente desconozcamos porque lo más privilegiado en la construcción de conocimiento es la tecnología cerebral. Para nosotros es raro, jugar con la percepción, el olfato, disponernos de otro modo con el cuerpo y la respiración. Aún hay como decía un amigo, muchas torres de control, que conllevan el peligro y la homogeneidad de convertirse en las torres gemelas. Las torres como nos muestra la historia, son ahora muy proclives a su colapso, son símbolos de una sociedad ampulosa y si quisiéramos decir, la más frágil. Cristian, piensa en esto, que tiene sus connotaciones políticas y planetarias.

Después de haber escuchado la voz alegre de los niños, pensé que los maestros han de desprenderse de ese afán de guiar, alfabetizar y llevar a los niños por el camino correcto, para poder así, dejar que las preguntas e intereses alleguen a los niños y tomen cuerpo en una investigación. Cristian, las buenas intenciones a veces se convierten en la carga más perjudicial, en algo que pesa en el cuerpo de los niños, instalándoles un equipaje excesivamente plúmbeo (sin haberlo decidido) para la liviandad de sus cuerpos y para sus formas de andar. Así, por más ingenuas que parezcan las preguntas, el maestro no ha de censurar este movimiento de pasión, que a veces sucede, ya sea porque desborda su saber disciplinar o porque para él no supone mayor interés la cuestión que le emociona a los niños. Intuyo yo, que para evitar esta suerte de desprecio por la pregunta de los niños, hemos de acoger a partir de una escucha incondicional, un proceso creativo y un tranquila hospitalidad de las preguntas, lo que para ellos comporta placer. Con la experiencia que hemos tenido con Ondas en Bogotá, pienso que se puede hacer de la pregunta más espontánea, por ejemplo, sobre por qué se genera la “piquiña y rasquiña” una experiencia que lleve a los niños a percibir potencias en el conocimiento, en la realidad y por supuesto en sus vidas.

Los cuatro proyectos que al principio te contaba fueron los siguientes:
1) Dinero Falso, que es una pregunta que emerge de los niños alrededor de la falsificación del dinero.
2) Qué hay detrás de un agujero negro. Fue otra de las investigaciones que se están realizando y que tiene como telón de fondo al universo y a la comprensión de este singular fenómeno.
3) Efectos especiales (Arte, Ciencia y Tecnología) que es un composición y arreglo de unas niñas de una obra de un escritor mediante el teatro. Hacen sus propios efectos especiales para la puesta en escena.
4) Aires de Paz. Trabaja alrededor de la problemática de la violencia en el barrio Ciudad Bolívar. Los niños en su apuesta expresan, que si existe un modo de empezar a aportar elementos para que esto no sea tan cruento, es a partir de ellos mismos, de sus relaciones con los otros, el entorno y la vida.

Antes de despedirme, me gustaría compartirte lo que más me sorprendió. Cristian, la felicidad con que exponían y sobretodo la emoción con que asumían el proyecto de investigación, translucía una experiencia intensa y rica en aperturas.
La investigación es tal vez, en clave de la alegría, una ocasión y una experiencia compartida para que los niños y jóvenes aprendan jovialmente, gocen en la construcción de conocimientos, puestas en escena, lecturas, experiencias, viajes e invenciones.

Próximamente te seguiré compartiendo otros Efectos de las Ondas; espero que estas notas sean para ti, como lo han sido también para mi, una posibilidad para pensar en lo que viene y no quedarnos pensando que no se puede; igualmente para pensar la investigación desde otras dimensiones aún no proferidas en ninguna metodología de investigación, en ningún protocolo y manual. Cristian, piensa que es algo que está ya desbordando las lógicas y formatos instituidos y nos coloca a nosotros como investigadores, en leer aquello que siendo germen de una singularidad, de cierta emergencia, invita a seguir creando, componiendo colaborativamente.
Si hemos escuchado pacientemente estas notas, esta literatura menor y nos hemos entregado a este susurro sugerente es, en cuanto hemos aprendido que nuestro destino y nuestro compromiso con nuestras fuerzas está en la investigación como creación de formas de vida. Es decir, sin querer en lo mínimo concluir, diría lo siguiente: ni temer, ni esperar: lo que necesitamos es gestar la vida con otros y lograr mucha intensidad en esta aventura.

7 de Octubre de 2006